Hoy a un año no es posible cambiar «todo», pero no seamos mezquinos «Estamos cambiando»

Por Sin Reservas

Para nadie es un secreto que la República Dominicana, se convirtió en una isla que además de rodeada de agua, estuvo ultra-super-mega rodeada de ganster por todas partes.

Estos ganster, agrupados en lo hemos denominado el «Cartel Medina-Montilla», compuesto por los principales «miembros» del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), la mayoría de los empresarios, principalmente los agrupados en el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) y la prensa más corrupta y perversa conocida en el presente siglo.

Pero, aunque en menor medida, no podemos obviar que dentro del entramado estaba la Junta Central Electoral (JCE), la Justicia, el anterior Tribunal Superior Electoral (TSE), la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, la Cámara de Cuentas y «Mi Congreso» el Congreso Nacional de Danilo Medina.

Y para buscar un cambio de esta atrocidad en que manejaban nuestro país, tampoco podíamos detenernos a buscar un «Cristo», pues además de que el tiempo era insuficiente, es imposible, y si hacíamos el intento, de seguro se nos colaría este cartel por cuatro años más.

Por lo que era necesario valernos de quien más posibilidades de materializar nuestro sueño teníamos, y ese era el Presidente Luis Abinader, que aunque no es el ideal, era el único.

Y, aunque escuchamos y leemos muchos mezquinos que le restan hasta el 100 por ciento a sus acciones, nosotros entendemos que no debemos quejarnos tanto, pues cualquier cosa, como deteminó Monte Cristi, en los tiempos de Hipólito Mejía, hasta el diablo, era preferible a que este continuara, y era la consigna también en el caso de Danilo Medína:

«Que gobierne satanás, pero Danilo, no más»

Vivimos preguntando, vociferando y exigiendo por el cambio por el que hoy hace un año fuimos a las urnas, pero lo estamos haciendo con mezquindad, pues realmente estamos cambiando.

El primer cambio fue el 5 de julio del año 2020, de la prodredumbre total que representa Danilo Medina, a un Estado, que aunque no total, pero con dignidad.

Más adelante, tras asumir el Presidente Luis Abinader, ha demostrado sumo ínteres de que las cosas se hagan con pulcritud, dentro de algunas imposibilidades y de compromisos asumidos en una contienda electoral totalmente desbalanceada, pero que no obstante condenamos, aún así «en la corrupción impune, estamos cambiando».

En ese mismo sentido, el Jefe de Estado designó en la Procuraduría General de la República (PGR) a personas con la encomienda de que trabajen para parar la impunidad, y hasta este momento, sus acciones están siendo consideradas positivamente por todos, naturalmente que por los corruptos jamás, que por suelte son los menos.

Asi mismo el Gobierno tomó medidas eliminando algunas instituciones, que solo servían como cuna de  delincuentes, exceptuando a la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (Oisoe), que es una de las pocas instituciones creadas por el Presidente Doctor Joaquín Balaguer, para una función específica y de provecho para el Estado y para el Erario Público, y no debió dejar de existir «aún está tiempo, Presidente».

También hay cambio en las tomas de decisiones, pues Abinader, ha hecho costumbre buscar concenso para la aplicación de muchas medidas.

Donde no hemos visto asomo de cambio:

En el ámbito delincuencial general, que incluye el libertinaje, tenemos prácticamente a las mismas claques del pasado gobierno, por lo que no puede haber cambio, ejemplo, en:

Los medios de comunicación siguen siendo un azco en lo que sirven, promueven todo lo perverso, menos los valores, y no hay nadie con «pantalones» que le ponga en cintura.

Cualquier desecho humano, hasta se quita la ropa en televisión, expide todos clases de sandeces de sus sucias bocas, promueve la prostitución, la homosexualidad, coloca escenas crueles y sexuales en horario infantil, sin ninguna consecuencia.

En los abusos de plagas como los conductores de vehículos sin silenciadores, que sin importar la hora se consieran con el derecho («que le dan las autoridades») de acelerarlos inmisericordemente las 24 horas.

Los hacedores de otros ruidos como música alta, que no permiten ni dormir por las noches, como Dios, manda, esos están actuando «como Pedro, por su casa».

Los abusos de delincuentes afines al pasado gobierno, que aún se mantienen haciendo fechorías, y las personas llaman para pedir auxilio, y ni se molestan en presentarse, pues los que deben de acudir son parte del problema, los mismo del maldito gobierno de Danilo Medina.

Además de que a los que les pagamos para cuidarnos, se encuentran al servicios de los delincuentes como, de la prensa, del narcotráfico, de empresarios, políticos u otros, por lo que es imposible tenerlos a disposición de toda la ciudadanía.

Recientemente tenemos dos muestras, el asesinado narco de La Romana y el cómplice del Show del Mediodía, tenían nuestros oficiales a sus servicios.

En fin son tantos los cambios imprescindibles, como el migratorio, que involucra principlamente los haitianos, la actuación brutal de policías sin ninguna preparación, cpacitación, ignorantes o brutos, entre otros.

Pero, aún así, consideramos que:

«Estamos cambiando»

Imagen cortesía de: DesdeLaTrinchera.com

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